Ya he comentado en alguna ocasión que una de las innovaciones necesarias en los sistemas de calidad de las empresas hoteleras es dar un paso más allá en la medición de los servicios, pasando de la simple e insulsa medición de los elementos tangibles (la cama, los amenities, o la decoración) cosa que demuestra hasta que punto los hoteleros se sienten inseguros de su producto, a una medición “emocional de los servicios” .

No obstante la medición emocional de los servicios no termina ahí, ya que y si tomamos como verdad que la satisfacción de los clientes depende de la satisfacción de los empleados, ¿Cómo medimos la felicidad de nuestros empleados?

Os dejo este vídeo del CEO de Joie de Vivre Hotels, Chip Conley, donde nos habla de medir aquellas cosas que hacen que la vida valga la pena.

Saludos